martes, 17 de septiembre de 2013

Heleil: Ignorancia

El griego Aristocles de Aristón y Perictione, alias Platón (que significa 'de ancha espalda', como Gumidafe y Adargoma en lengua guanche), atribuyó a Sócrates de Sofronisco y Fainarate, que no dejó ningún testimonio por escrito para que no le exigieran responsabilidades penales, la frase "sólo sé que no sé nada".

Relatado así, el lector inteligente ya se habrá percatado que ha comenzado a leer una crónica 'negra', en la que dos maleantes intentan eludir la acción de la justicia (más humana que divina), de manera que el más joven culpa al mayor de su delito, mientras que el anciano confía en que su avanzada edad sea tenida en cuenta como atenuante por el tribunal, para librarse del castigo que merecen tanto él como su discípulo y compinche.

Pero esta historia no tuvo el final esperado por los malhechores y, aunque uno consiguió eludir el severo correctivo al que se había hecho acreedor, el jurado condenó al principal acusado a la máxima pena, la muerte, por su obstinada rebeldía y rechazo a los valores de la sociedad ateniense de la época. El confeso reo, de 70 años de edad y abundantes antecedentes, por delitos tales como no adorar a los dioses locales y corromper a la juventud con disparatadas ideas basadas en el libre albedrío, acató la sentencia y bebió la cicuta suministrada a tal efecto, antes que implorar clemencia a otras instancias. Debía ser, además, un tipo bastante orgulloso.

No sabemos los nombres de los ilustres magistrados de aquel magnánimo tribunal, pero la perniciosa influencia de aquella mente depravada sigue instalada en parte de nuestra sociedad actual, como también sucede con otro conocido delincuente, que fue crucificado algunos siglos después en Palestina y que se negó a reconocer a los dioses de Roma, con el agravante de que proponía que los seres humanos se amaran los unos a los otros. ¡Todo un personaje!

¡Qué grandes civilizaciones la griega y la romana! ¡Qué gran legado nos han dejado! ¡Las Olimpiadas! ¡El Derecho Romano! (que, como dice el conocido estribillo universitario 'al esclavo manumite y a la esclava mitemanu') ¡El Partenón! ¡El Coliseo! ¡Y qué frases nos dejaron para la historia: 'Alea jacta est' (la suerte está echada) 'Panem et circenses' (pan y circo)!

Es curiosa esta última frase, atribuida a comienzos del siglo primero a otro rufián que acabó siendo desterrado, el poeta Décimo Junio Juvenal, que tuvo además la osadía de escribirla en su obra 'Sátira X', donde la X equivale a nuestro 10 actual, no a otros de los posibles significados que posee este controvertido, confuso y caprichoso signo, que tan pronto es letra, como número o símbolo de multiplicación.

¿Y qué importancia tienen toda esta serie de hechos delictivos producidos y juzgados hace siglos en nuestra sociedad actual? Pues aunque parezca increíble, todavía hay personas que tienen en cuenta las retorcidas insinuaciones de estos personajes y dudan que este es el mejor de los mundos posibles. Y lo que es peor: ¡Tratan de cambiarlo de manera absolutamente inconsciente!

Hace poco escuché en la radio que un padre había encontrado un papel escrito por su hijo de ocho años, en el que exponía aquellos deseos que tenía intención de alcanzar cuando fuera mayor. Y entre ellos había uno que sólo podía haber sido sugerido por una mente criminal como la de los anteriores sujetos. El niño había dejado por escrito que de mayor quería, y cito textualmente, "¡saber cómo!"

A simple vista, la noticia parece un hecho aislado, pero no hay que confiarse. Menos mal que el incidente se ha producido en unos días con mucha actividad en cuestiones de interés general, junto también a sucesos terribles, como el uso de armas químicas contra la población siria. Aunque, afortunadamente, en los bares donde he sentido la imperiosa necesidad de entrar a tomar un café, sólo he escuchado hablar de un tema: El nuevo y cuantioso contrato del futbolista Cristiano Ronaldo.

Pero a esta momia, en su ignorancia infinita, le inquieta que alguien, algún niño o joven del futuro, pueda plantearse dentro de unos siglos, si la humanidad aún existe, preguntas como: ¿En qué momento de la historia dejamos de tener pan, para sólo tener circo?

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